Sáhara Occidental: ¿Y por qué no una autonomía?

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The new UN envoy for the disputed territory of Western Sahara, Horst Koehler (C) leaves following a meeting with negotiators from the pro-independence Polisario Front at Roubani, a camp for Sahrwai refugees on the outskirts of Tindouf, on October 18, 2017. - The meeting is part of a fresh push by the United Nations to try to solve one of Africa's longest-running territorial disputes that saw the Polisario Front wage a bitter 16-year insurgency against Moroccan control. (Photo by RYAD KRAMDI / RYAD KRAMDI / AFP) (Photo credit should read RYAD KRAMDI/AFP/Getty Images)

Ricardo Sánchez Serra

El conflicto del Sahara Occidental lleva  44 años en busca de una solución por parte de Naciones Unidas.

El Frente Polisario (FP), con el apoyo de Argelia, reivindica la independencia del territorio mientras que  Marruecos reclama su soberanía sobre el mismo. Entre las dos posiciones se ha quedado en suspenso el destino de miles de personas separadas entre los campos de Tindúf, base del FP en Argelia y el territorio de Sáhara Occidental controlado por Marruecos.

En 1991, la ONU planteó un referendo para que la población saharaui decida su destino, sin embargo la misma ONU decretó en 2004 la inaplicabilidad de este referendo por razones técnicas y políticas.

Desde entonces la ONU llama a una solución política y negociada del conflicto e inicia a tal propósito un proceso de negociación política bajo los auspicios del Consejo de Seguridad.

Llevo más de diez años comprometido con la causa del FP a la que he dedicado una militancia activa como fundador y presidente del Consejo Peruano de Amistad con el Pueblo Saharaui. He publicado un libro y decenas de artículos en medios peruanos e internacionales sobre esta causa. Todo ello, me da hoy la autoridad moral, el derecho y el deber  de ser sincero con mis amigos del Polisario.

Creo que ha llegado el momento de hacer un giro crucial en la lucha, de elevarse a la altura de las circunstancias históricas. Y tener la valentía y el coraje de tomar las decisiones determinantes para el futuro  y el bienestar de la población saharaui.

El Consejo de Seguridad aprobó una resolución que pedía “una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable” y que el plan de autonomía propuesto por Marruecos es “serio, creíble y realista” y Estados Unidos añade que “representa un enfoque potencial para satisfacer las aspiraciones de las poblaciones del Sáhara”.

Mi postura y la de muchos amigos, apoyos internacionales del Polisario, fue que los saharauis alcancen la independencia, pero la realidad internacional hace que ese objetivo sea ilusorio.

Hoy día es necesario reconocer que Marruecos ha evolucionado su posición sobre el conflicto pasando de una integración total a una autonomía política amplia con garantías internacionales.

Mientras tanto, el FP se ha quedado fijo en la posición de la independencia, considerada por muchos países influyentes como  anacrónica y un salto al vacío, por lo que podría significar un Estado fallido y foco contra la paz y la seguridad.

Somos muchos, entre los apoyos internacionales del Polisario que pensamos que éste debe aprovechar la ocasión histórica que se le abre con el proceso político de la ONU y aceptar el autogobierno con garantías internacionales propuesto por Marruecos. Son muchos los que piensan lo mismo dentro del Polisario y varios han llegado hasta declarar públicamente su disensión.

Estructural e históricamente Marruecos es un Estado maduro y moderno, con tremendo potencial de desarrollo y en estas circunstancias, su plan de autonomía es válido. No soy quién para interpretar las aspiraciones del pueblo saharaui, pues ellos saben mejor lo que quieren, pero se está en un callejón sin salida. Sin embargo, no quiero que mi silencio o mis aplausos a falsas victorias me convierten en cómplice de la perduración del drama humanitario en los campamentos de Tinduf.

Son cerca de 44 años que una parte de la población saharaui vive en esos desiertos áridos, asistida por la cooperación internacional sin perspectivas de futuro y con cada vez un menor apoyo alimentario. Sus familias están divididas y subsisten en condiciones infrahumanas. ¿No estarían mejor volviendo a sus ciudades originarias y viviendo en unión familiar?

Los primeros años serán difíciles, pues son decenas de miles que regresarían a sus tierras y el apoyo internacional será necesario y Marruecos tendrá que abrazar generosamente a sus hijos pródigos.

La Unión Europea renovó los acuerdos pesquero y comercial-agrícola con Marruecos incluyendo el territorio del Sáhara, Estados Unidos acaba de extender por quinto año consecutivo las relaciones comerciales y de cooperación con Marruecos a la región del Sáhara,  la Unión Africana decide abstenerse  de  intervenir en el Consejo de Seguridad en el ítem del Sahara Occidental. Estos logros a favor de Marruecos son contundentes. La posición del FP está cada vez más aislada y sin futuro.

Solucionar el estatus del Sahara Occidental conviene a la región con respecto a la seguridad y al desarrollo económico.