Revelan esquemas de violencia del Sodalite contra menores

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Por espacio de cuatro horas, Oscar Osterling Castillo, ex miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, brindó el martes 19 un extenso testimonio ante la Comisión que investiga los casos de abuso sexual en niños en instituciones públicas y privadas que preside el legislador Alberto De Belaunde (Bancada Liberal).

Osterling Castillo afirmó que el Sodalicio es una secta fanatizada por los textos y las ideas impartida por Luis Fernando Figari, su fundador.

También relató el modus operandi de esta institución que no permite a sus aspirantes, ni a los seleccionados como ‘consagrados para la vida cristiana’ leer diarios, ni ver televisión, salvo alguna noticia sumamente importante y en cambio sí era obligatorio leer y memorizar todo lo escrito por Figari. El Sodalicio tenía hasta su forma particular de rezar su Padre Nuestro.

Del mismo modo, relató que una forma de someterlos psicológicamente era alejándolos de sus familias, impidiéndoles contacto físico o telefónico con su entorno familiar o amigos anteriores a su ingreso a esa institución.

También, imprimiéndoles castigos físicos extremos o haciendo que sigan órdenes absurdas para probar su obediencia, base de su formación.

Se les imprimía la idea que solo el Sodalicio sacaría a la Iglesia Cristiana adelante; sin embargo, eran sumamente críticos con la iglesia y sus representantes.  También eran críticos de las personas casadas pues no servían para los propósitos de Figari.

Existía respecto de la familia un doble discurso: por una parte la encomiaban y por otra la negaban y denostaban. La idolatría hacia Figari era absoluta, igual el respeto hacia los otros miembros de esta institución que lograba fanatizar a los que la integraban en grado extremo.

Todos estos detalles de castigos físicos, abusos psicológicos, físicos y todo tipo de excesos eran de conocimiento al interior de la comunidad Sodalite.

Pero este tipo de abusos – se reveló en las declaraciones- se podían dar por la forma y organización impuesta por el “semidiós” que era Figari.

Existían los Talleres de Apostolado Multiplicador (TAM) al interior de estos; se ‘clasificaba’ a los postulantes con parámetros racistas y tomando en cuenta la situación económica de los padres de los postulantes.

Se levantaba fichas de cada uno, donde se tenía información completa con perfiles psicológicos, de personalidad, de tendencia sexual; el postulante óptimo tenía que ser blanco, no cholo, tenía que tener una excelente posición económica y social. Ese era el perfil adecuado para ser un Sodalite.

José Ambrozic de la generación fundacional, encargado del apostolado, preparaba las fichas con los índices descritos y con la clasificación A, B, C o D, contó Osterling.

Respecto al abuso sexual

Oscar Osterling contó que, durante su periodo de aspirante, Luis Ferroggiaro, sacerdote del Sodalicio, y su hijo espiritual Jeffry Daniels, buscaron en algún momento abusar de él. No hubo ningún acto de forcejeo, pero sí lo prepararon utilizando el mismo método, posteriormente narrado por otras jóvenes víctimas.