Perú y el ocio nocturno, una oportunidad para dinamizar la economía y el turismo

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La fama precede la vida nocturna de Perú; sus bares, tabernas y peñas -especialmente en las zonas turísticas- brindan grandes alternativas para los viajeros, sumado a ello, es cada vez más habitual que las discotecas estén abiertas hasta las 4 de la madrugada. Esto ha sido un estímulo para el crecimiento del sector, que durante 2018 logró un total de 4.419.430 de visitantes al país, que comparado con los 4.032.339 de 2017, significó una tasa de crecimiento de 9.6%.

Un informe de Ostelea, entidad perteneciente al Grupo Planeta Formación y Universidades, sobre el ocio nocturno, destaca la oportunidad que abre el turismo para dinamizar la economía. Los resultados se han dado gracias a los esfuerzos por construir una imagen turística internacional que supera el encasillamiento en los atractivos tradicionales. Dentro de esa estrategia se destaca el proyecto International Music Marketing Strategy for Tourism and Brand Building, llevado a cabo entre la Agencia Nacional de Promoción Turística (PromPerú) y Sound Diplomacy.

Otro de los fuertes para atraer viajeros (ícono del ocio nocturno) es el Pisco Sour, la popularidad de este cóctel y el reconocimiento internacional de la gastronomía, han llevado a potenciar el sector de bares y coctelerías en los que prima la calidad y la innovación. En sintonía con esto, los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), demuestran que durante los últimos dos años el número de bares, cafeterías y discotecas no ha parado de crecer a un ritmo aproximado del 2.3% mensual. Estos locales empiezan a ser referentes para la población local y aún más como recurso turístico para atraer extranjeros.

Lima, una capital emblema

En la ciudad la presencia de establecimientos de comida, bebida y entretenimiento supone alrededor del 16% del total de negocios, lo que se calcula en cerca de 75,500 establecimientos. La apuesta por la calidad de los comercios de Lima recogió una importante recompensa en la ceremonia de The World’s 50 Best Bars 2018 en la que la Coctelería Carnaval, ubicada en el barrio de San Isidro, recibió el premio Campari One to Watch. Anteriormente, este local ya había recibido un premio de la asociación internacional Tales of the Cocktail como a una de las diez mejores nuevas coctelerías de toda América.

Cusco y su esencia turística Es -sin duda- la ciudad más turística de Perú, lleva tiempo construyendo una oferta para viajeros que va mucho más allá del imprescindible Machu Picchu. En este sentido, existe una fuerte apuesta por visibilizar y mejorar su oferta de ocio nocturno, considerado desde los años 70 uno de los más divertidos de América del Sur.

La combinación de viajeros, generalmente con un perfil joven y aventurero, que llegan de todo el mundo a Cusco para visitar Machu Picchu y una ciudad con un amplio abanico de ofertas en bares y discotecas, da como resultado un gran ambiente de fiesta. Es con la celebración del Inti Raymy, en el mes de junio, cuando Cusco se convierte en una ciudad más vibrante de lo habitual, tanto para los nacionales como para los extranjeros, razón por la que se recomienda visitar durante ese mes.

La importancia del ocio nocturno, especialmente cuando se asocia al sector turístico, es un fenómeno global que incide especialmente en las grandes ciudades y capitales de aquellos países con una industria turística potente. Para hacerse una idea de su alcance económico, vale la pena analizar los ingresos generados por la economía nocturna en Gran Bretaña que según la Night Time Industries Association son de aproximadamente 66.000 millones de libras anuales. Las actividades nocturnas emplean a cerca de 1,3 millones de personas, lo que representa alrededor del 8% del empleo británico.

Dándole un vistazo al caso de Estados Unidos, solo en Nueva York hay 26,000 establecimientos para comer o beber durante la noche, aportando más de 10 mil millones de dólares a la economía de la ciudad y generando 300,000 empleos.