Paracas: Edén infinito de mar y arena

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Lima, 06 marzo 2017 (peruinforma.com).-

María Martínez muestra su delicada cerámica a los visitantes. Son lobos marinos y parihuanas en rocas que, en realidad, son conchas de abanico o chanques, hechos con tanta precisión y delicadeza que nadie resiste la tentación de comprarlos. En su colección también hay diversidad de embarcaciones, en especial las clásicas lanchas que usan los pescadores artesanales.

No está sola, muchos hombres y mujeres de esta localidad costera también se dedican a la artesanía, que ofrecen como souvenirs, entre ellas, monederos, billeteras y bolsos que llevan impresa su clásica iconografía.

Elaboramos cerámica con residuos del mar: conchitas, chanques, piedra pómez, caracoles, almejas. Trabajamos manualmente cada animalito”, afirma María Martínez, mientras manipula un flamenco, el ave que inspiró a don José de San Martín los colores de nuestra bandera, o un lobo marino, lo más representativo de la reserva.

En esta visita a la reserva, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), informó cómo de las 77 áreas naturales protegidas, 17 están ahora dedicadas a la actividad turística. En el caso de Paracas, se busca que se convierta en un polo de desarrollo, de manera que sirva como ejemplo para ser aplicado en otras áreas.

“Más del 90% de la población se dedica a la actividad turística”, agrega la comunicadora, lo que salta a la vista, pues el lugar cuenta con varios hoteles de cuatro y cinco estrellas, restaurantes, tiendas de artesanías y agencias de turismo.

Se estima que la inversión solo en hoteles ha alcanzado la cifra de 200 millones de dólares. Llegamos al puesto de control Lagunillas, muy cerca de la impresionante Playa Roja, que como su nombre indica, tiene el característico color marciano digno de una película de ciencia ficción. No está abierta al público por seguridad, pero solo observarla y fotografiarla hace que valga la pena el viaje.

A solo un paso está la playa Lagunillas, más recomendable para la familia, y La Mina, ambas en el circuito norte y que se caracterizan por sus aguas calmas; así como por su mar y arena impecable, pero son pequeñas. También están Yumaque, Supay, Playón y Mendieta, mucho más amplias, ubicadas también en el circuito norte. Se suman a las playas El Chucho, Karwas y Barlovento, más alejadas y ubicadas al sur de la reserva.

“Playa Roja forma parte del circuito turístico norte de la Reserva Nacional de Paracas y es una de las más atractivas por las características paisajísticas que tiene”, asegura Juan Carlos Heaton, jefe de esta área natural, mientras hacemos el recorrido.

El color rojizo es producto de la meteorización, es decir, el desprendimiento en pequeñas partículas de un macizo rojo que se ubica frente a ella; un fenómeno que es producto de los cambios bruscos de temperatura, humedad y viento; que hacen que las partículas caigan al mar o sean vertidas o arrojadas a la playa.

“Esto le da una configuración especial por el contraste con el color amarillo de la arena”, agrega. Paracas está conformado por una diversidad de tonalidades y texturas, de colores y aromas. El paisaje de la Playa Roja es único tanto en la reserva, así como en toda la costa peruana.