Nada es imposible: invidentes aprenden fotografía en calles de Lima

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17 fotógrafos de proyecto Foco Interior asumieron el reto de enseñarles los secretos de esta profesión

Por María Fernández Arribasplata

¿Puede una persona ciega tomar fotos? Desde hace unas semanas, diez personas con discapacidad visual aprendieron los secretos de la fotografía y empezaron a registrar lo que no pueden ver. Ellos integran el proyecto Foco Interior, en que 17 fotógrafos tienen el reto de enseñarles a tomar fotos y mostrar a la sociedad que nada es imposible.

“¿Por qué tomas esa foto?”. “Porque la escuché”, responde Nilton Sánchez, un joven invidente que nació en Tingo María, pero que llegó a Lima a los 13 años, cuando, poco a poco, la luz de sus ojos se extinguía.

Fue en ese difícil momento que conoció al fotógrafo Paúl Vallejos y, desde entonces, el fotorreportero es como un padre para él. Trató de salvarle la vista, pero no pudo. Mientras su vida transcurría entre sombras, pero llena de fotógrafos que comentaban a diario su fascinante trabajo, la curiosidad apareció en Nilton y también una pregunta que le cambió la vida: “¿Cómo un ciego podría tomar una foto?”.

Ese fue el punto de partida de Foco Interior, un taller gratuito de fotografía para personas con discapacidad visual, iniciado por Vallejos y al que luego se sumó Beatrice Velarde, fotógrafa que emprendía un proyecto similar en el Centro de Rehabilitación de Ciegos de Lima (Cercil).

Ambos sumaron esfuerzos y, con la colaboración de diecisiete fotógrafos más (entre ellos los reporteros gráficos Mayu Mohanna, Ana Castañeda, Elsa Estremadoyro y Rafael Cornejo), sacaron adelante este proyecto social que empezó en abril y se realiza todos los sábados en el Centro de la Imagen, en Miraflores.

¿Cómo fotografiar?

“Yo hago más fotos de calle, cuando escucho algo que me interesa, pregunto y le pido a la persona que va conmigo que me vaya describiendo. Luego me acerco y la tomo”, explica Nilton sobre su técnica para fotografiar.

Con él estudian otras nueve personas invidentes. Fueron elegidas tras una convocatoria por redes sociales y en diferentes instituciones como la Unión Nacional de Ciegos, el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (Conadis) y el colegio Luis Braille, entre otros centros.

“De los 30 que se presentaron, solo quedaron 10. Mucho tuvo que ver el interés, las ganas, el por qué querían participar y para qué. Además de sus historias personales”, refiere el fotógrafo Paul Vallejos.

Hoy integran el taller: Domingo Vicente, Rosa Mendoza, Hugo Lastra, Renzo Ramos, Nilton Sánchez, Lourdes Aquije, María León, Esteban Salgado, Johanna Contreras, Miguel Pinto y Elsa Álvarez.

Fotos para poder ver

Precisamente, cada historia de los participantes es una enseñanza de vida. Como la de Lourdes Aquije, quien perdió la vista a los 13 años por una negligencia médica. “Me quedé dormida y cuando desperté ya no veía absolutamente nada”, recuerda esta joven, quien es periodista de profesión, estudió en San Marcos y todos los sábados viene desde Jesús María a Miraflores para aprender más de fotografía.

“En un principio pensé que la fotografía iba ser un complemento para mi carrera, pero luego eso fue cambiando. Mediante las fotos puedo ‘ver’, ¡es una cosa increíble!, tomo la cámara, siento la emoción, la imagino y ese es el momento que quiero capturar. Por medio de las imágenes, puedo contar y expresar lo que siento y lo que sienten las personas, no solo es un complemento de mi carrera sino también de mi vida”, cuenta emocionada.

Concentración es la clave

Renzo Ramos (40 años) era taxista y perdió la vista en una gresca con la policía. Confiesa que, después de lo sucedido, aprendió muchas cosas, y aunque su hijo y su esposa estén alejados, él es muy independiente. Todos los sábados viaja desde San Juan de Lurigancho hasta Miraflores para la clase. Es uno de los primeros en llegar.

“Para mí es fácil, si es que hay la concentración y la ayuda necesaria. Hay que hablarle a la persona a la que vas a tomar y luego me acerco. Ya tomo fotos en mi casa, a mis mascotas y en el taller”, cuenta Renzo.

Así como él, también hay otras historias: está la abogada que quiere tomar fotos a sus pruebas para que no la engañen. La joven risueña que le encanta tomarse “selfies” o la señora que quiere fotografiar a su esposo y secuenciar su vida en imágenes.

La pregunta es: ¿cómo enseñar a fotografiar personas que no ven? Beatrice Velarde dice que hay que darles menos teoría y más práctica. “La técnica es que les hacemos tomar tres fotos para cada escena. Primero apoyan la cámara encima de la nariz; otra, debajo de la nariz, y la tercera en el pecho. A veces, les sale degollados o con mucho techo, pero es parte del proceso. Lo bonito son las ganas que le ponen. Todos vienen corriendo a ver cómo salió su foto y nosotros con el dedo sobre la pantalla de la cámara le vamos describiendo lo que han tomado”, comenta la experimentada fotógrafa.

Lo que busca el proyecto Foco Interior es que ellos se puedan expresar por sí mismos, para que sean vistos por la sociedad y también generarles empleo. “Ellos tienen mucho potencial, tal vez por allí pueden ubicarse en algún medio. Es cuestión de darle más herramientas y los contactos, para que luego despeguen”, comenta Velarde.

Al finalizar, cada participante deberá presentar una historia con 10 imágenes. Sus trabajos se expondrán en febrero de 2019 en el Icpna del Centro de Lima. Si bien ya empezaron las clases, el financiamiento sigue siendo un problema: se necesita colaboración para las impresiones de las fotos y el montaje de la exposición. Toda ayuda será bien recibida, y así Nilton podrá mostrar con orgullo su próxima historia: los futbolistas de los cerros.

(Fuente:Andina)