“Las máximas del general San Martín” Por José Luis Vargas Sifuentes

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En 1825, cuatro años después de proclamar la Independencia del Perú, a los 45 años de edad, viudo y acompañado de su única hija, Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada, de 11 años entonces y por cuya educación vivía preocupado, el general José de San Martín decidió escribir una serie de normas que sintetizaban sus ideales educativos que debían ser inculcados a su ‘Merceditas’.

Mercedes Tomasa había nacido en la ciudad argentina de Mendoza el 24 de agosto de 1816, fruto del matrimonio del general argentino con María de los Remedios y Escalada. En 1817 San Martín dejaría la Gobernación de Cuyo para emprender la campaña libertadora, por lo que Mercedes y su madre se mudaron a la casa de sus abuelos José Escalada y Tomasa Quintana en Buenos Aires.  Su padre no pudo acompañarlas por impedimento del presidente Bernardino Rivadavia, quien había prohibido que San Martín entrara a la ciudad.

En 1818, tras la victoria de la campaña libertadora en Chile, San Martín regresó a la capital porteña en donde una vez reunido con su familia partió con ella para instalarse otra vez en Mendoza en la Chacra de Barriales.

Cuando Mercedes tenía alrededor de dos años, la salud de su madre Remedios empeoró, e hizo que San Martín retornara nuevamente a Buenos Aires para dejar a Mercedes al cuidado de sus abuelos mientras el partía a Chile para continuar la Campaña Libertadora, esta vez hacia el Perú. El 3 de agosto de 1823, entonces de 25 años, Remedios falleció de tisis, y Mercedes, de 7 años, fue dejada al cuidado de su abuela Tomasa.

El 21 de febrero de 1824, luego de la guerra de la independencia y desalentado por las luchas internas entre unitarios y federales, San Martín decidió marcharse del país con su hija y viajó con su hija en Europa. Tenía 45 años y había sido declarado generalísimo del Perú, capitán general de la República de Chile y general de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Se instalaron inicialmente en Escocia, y luego en Inglaterra, donde matriculó a Mercedes en el Hampstead College de Londres. Al finalizar ella sus estudios se trasladaron a Bruselas y poco después en París.

Durante todo ese período de su vida la única obsesión del Libertador era la educación de su hija. Por eso, en 1825 redactó sus ‘Máximas para mi hija’, donde sintetizaba sus ideales educativos y sus propios pensamientos que habían guiado su existencia y de las que hizo gala durante su vida pública, como militar y como americanista.

En ellas se encuentran las virtudes civiles del Protector del Perú, poco conocidas, y que trató de legar a su hija, convertidas en máximas debidamente numeradas.

‘Máximas para mi hija – 1825’ se titula ese valioso legado de consejos que el prócer de la independencia americana y proclamador de nuestra Independencia dejara como herencia a favor de su unigénita y que se conservan en un documento existente en el Museo Mitre, de Buenos Aires. En ese documento, con su puño y letra él escribió textualmente:

“1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriéndole la ventana para que saliese: Anda, pobre Animal, el Mundo es demasiado grande para nosotros dos.”

“2. Inspirarle amor a la verdad y odio  a la mentira. 3. Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto. 4. Estimular en Mercedes la caridad a los pobres. 5. Respeto hacia la propiedad ajena. 6. Acostumbrarla a guardar un secreto.”

Prosigue: “7, Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones. 8. Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9. Que hable poco y lo preciso. 10. Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 10. Amar el aseo y desprecio al lujo. Inspirarla: amor por la Patria y por la Libertad.”

Esos consejos paternales fueron asumidos por Mercedes y retransmitidos por esta a su segunda hija, Josefa Dominga (la primera, María Mercedes, murió tempranamente, a los 27 años), quien tuvo una destacada labor humanitaria durante la Primera Guerra Mundial en Francia, como lo recordamos en la nota sobre ‘La familia de San Martín’ publicada en esta misma página el domingo 22 de julio de 2018.

Debido a la agitada situación política y la insurrección popular de febrero que 1848 que culminó con la abdicación del rey Luis Felipe y dio lugar a la Segunda República Francesa, padre e hija decidieron retirarse a Boulogne-sur-Mer, un pueblo cercano al canal de la Mancha. Allí, en 1831, ambos se enfermaron de cólera, y fueron atendidos por el médico y diplomático argentino Mariano Severo Balcarce.

Mercedes y Mariano se enamoraron y se casaron el 13 de septiembre de 1832 y tuvieron dos hijas: María Mercedes y Josefa Dominga.

Luego de la muerte de San Martín el 17 de agosto de 1850 y del retiro de Balcarce de la diplomacia, la familia Balcarce se mudó a Brunoy, en las cercanías de París. Mercedes murió allí el 28 de febrero de 1875 a la edad de 58 años.