“La elocuencia de los votos”… Por Octavio Huachani Sánchez

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El resultado del Referéndum debe marcar el renacimiento de un nuevo constructo social. De un nuevo modo de hacer política, de administrar justicia, de no hacer oídos sordos a los reclamos del pueblo y a atender con prontitud sus necesidades.

Las últimas encuestas eran el reflejo del malestar ciudadano contra el abuso de la mayoría parlamentaria, de la molestia por la corrupción enquistada en los niveles más altos del Poder Judicial y también el rechazo a los empresarios que se coluden para medrar con negocios poco lícito en detrimento del erario nacional.

No se salvan, por supuesto, la mayoría de alcaldes y gobernadores de todo el país, que al final de su mandato resultan condenados a prisión debido a actos de corrupción.
Tampoco ministros negligentes o ineptos que permitieron la comisión de hechos dolosos en sus ministerios. E igualmente la presidenta de EsSalud Fiorella Molinelli que no atina a una. Las quejas por la falta de medicamentos y consultas médicas aumentan día sin que nadie explique nada.

Hasta el día de ayer nadie se daba por aludido.

Pero los resultados del Referéndum deben marcar un antes y un después. Todos, funcionarios públicos, empresarios y autoridades políticas y judiciales, deben entender que los ciudadanos hemos votado por el cambio hacia una nueva sociedad donde los peruanos de a pie queremos ser protagonistas en temas tan sensibles como obtener educación y trabajos dignos; así como gozar de una política de salud eficiente y que llegue a todos los rincones del país. Nunca más desigualdades, nunca más privilegios.

Hasta hace poco los parlamentarios de la mayoría hacían oídos sordos a los constantes reclamos de la población. Indiferentes, se mostraban más interesados en sus asuntos partidarios y en aprobar leyes que beneficiarían a sus líderes y a llenar las arcas de empresarios poderosos mientras reducían el presupuesto destinado al Seguro Integral de Salud en más de 200 millones.

Tamaña insensibilidad terminó por pasarles la factura.

De ser “el partido más poderosos del país” como se autoproclamaban, han quedado reducidos a su más mínima expresión. Sin duda Fuerza Popular tiene que hacer una reingeniería en sus cuadros y en su actuar so peligro de desaparecer en las próximas elecciones. El Apra no merece mayor comentario.

Y en este cambio de reglas también deben estar involucrados el Poder Judicial y la Fiscalía de la Nación.

La lucha contra la corrupción debe ser frontal, caiga quien caiga. Si alguien tiene que ser investigado porque existen razonables indicios de corrupción el fiscal a cargo debe de contar con el apoyo de sus superiores y no ponerle piedras en el camino.

No deseamos que los corruptos solamente se sienten en el banquillo como si fueran floreros. Si se le prueban los delitos queremos sentencias firmes y la devolución del dinero mal habido. Hasta ahora eso de la “reparación civil” es lirico. Nadie devuelve nada. De pronto después de la sentencia todos se volvieron insolventes. Esa burla no debe continuar.
Los peruanos estamos hartos de que 130 personas representen al 100% de la población.

Que esa minoría obtengan gollerías y no rindan cuentas del total percibido a la mayoría, es decir al pueblo que los eligió.

Estamos en contra de las leyes que solo benefician a unos cuantos en perjuicio del resto del país como en el caso de las empresas mineras o petroleras o del Agro que prácticamente tienen a sus trabajadores en condición de esclavos: además de una pésima remuneración no tiene derecha a ningún beneficio social ¡Es eso justo? ¿Es eso igualdad?
Estamos cansados de que no nos escuchen y de quedarnos roncos y agotados de tantas marchas y caminatas de sacrificio. Queremos cambios en toda la extensión de la palabra. Así de simple.