Kurt Burneo: Errores Macro, Errores Caros

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Lima, 19 de enero de 2017 (peruinforma.com/Fuente CENTRUM Católica).-

A diferencia de lo que pude ocurrir a nivel macroeconómico, cuando el gerente de una firma toma una decisión equivocada, por ejemplo decidiendo subir el precio del producto cuando la demanda de este es elástica, lo que sucederá, a lo sumo, es que la empresa verá caer sus ingresos y él será despedido. Pero, en contraposición, cuando los errores los cometen los gestores de la política económica, por lo general implican consecuencias más caras y de mayor alcance.

Hasta el 2017 la meta de inflación establecida por el BCR era de 2.5% anual con un rango de + – 1 punto. A continuación, el directorio de aquel entonces redujo la meta inflacionaria a 2% sin que cambiara lo fundamental, en tanto 2% era la inflación meta  promedio de nuestros principales socios comerciales, como también porque una tasa inflacionaria anclaría expectativas respecto a ese nivel de inflación.

El punto es que este 2% de inflación al no estar técnicamente sustentada, tanto porque nuestra estructura, como por los fundamentos macroeconómicos, no tienen por qué ser iguales a nuestros socios comerciales. También sobre todo en contextos devaluatorios como los predominantes desde el 2014 en nuestra economía, las expectativas se asocian más a la dinámica cambiaria que a la meta de inflación.

Dada la discutible justificación oficial de la reducción de la meta de inflación; lo único que ha originado esta, es que el BCR en los últimos 66 meses, solo en un 25% del periodo, la inflación estuvo dentro del rango meta, con lo cual evidentemente una restricción en los grados de libertad de la política monetaria, en tanto el BCR busca con calzador lograr que la tasa de inflacionaria regrese al rango discrecionalmente reducido.

Todo sería menos forzado y quizás la política monetaria hubiese sido menos restrictiva (y más funcional al crecimiento económico), de haberse mantenido la meta inflacionaria en 2.5%. El costo de oportunidad en términos del PBI, no logrado, no es poca cosa.