“Un fujimorismo sin (Alberto) Fujimori”… Por Octavio Huachani Sánchez

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La elección de Luis Galarreta para presidir el Congreso fue la última vuelta de tuerca de un proyecto personal que la hoy absoluta líder de Fuerza Popular empezó a gestar hace décadas.

Desde hace 20 años vengo recorriendo todos los pueblos del Perú” decía en uno de sus spots de campaña. Si bien al comienzo Alberto Fujimori era su nexo con un pasado que si bien exhibía éxitos también era motivos de ataques y críticas que al final tocaban a Keiko mostrándola como si hubiera sido participe de delitos en los que no participó directamente.

Para las elecciones de 2006, Keiko Fujimori fue elegida congresista con la mayor votación (más de 600 mil votos). Entonces, fortalecida por esa aceptación, conforma Fuerza Popular convirtiéndose en su líder.

Y pese a que contaba con el aval y el apoyo de  su padre, el pasado de este se había convertido en una “mochila pesada” para sus aspiraciones políticas.

Debido a ello, -para enfrentar las últimas elecciones y, de paso,  renovar el partido- Keiko decidió dejar de lado a figuras emblemáticas del fujimorismo histórico, como Martha Chávez y Luisa María Cuculiza, e incorporó nuevos rostros que en esta última legislatura han tomado especial relevancia, como Luis Galarreta, entre otros. Los 73 escaños obtenidos por FP en el Congreso hablan de ese acierto.

Así  las cosas, hoy día el panorama es más claro: La liberación de Alberto Fujimori debilitaría su posición como lideresa de FP. Keiko quiere a Alberto como ‘líder histórico’ pero alejado del manejo y toma de decisiones de Fuerza Popular.

Pero no solo Keiko. También algunos parlamentarios naranjas han sugerido que preferirían que Alberto Fujimori se retirase de la vida pública. Úrsula Letona, por ejemplo, señaló que “si Fujimori fuese indultado debería optar por no hacer política”. Rolando Reátegui, por su parte, sugirió a Alberto Fujimori “que se tranquilice y tome agua de azahar”. A su turno Luis Galarreta dijo que Kenji “está en la línea donde la institucionalidad no interesa […] [tiene] el chip de la parte negativa de los 90 […] tal vez hay viejas costumbres que las compartirá quizá con el [ex] presidente”. Héctor Becerril fue más precisó: “Alberto es el líder histórico de Fuerza Popular, pero la lideresa, por quien existe, es Keiko”. Más enfática Carmen Lozada sentenció que “lealtad al fujimorismo es respetar a quien hoy ejerce el liderazgo, Keiko Fujimori”.

A todo esto: ¿Qué es el fujimorismo? Indudablemente no es un ideario, pues es algo que carece Fuerza Popular. En materia económica, muestran incoherencias y en materia social, aunque en campaña vimos a una Keiko ‘progre’ tratando de apuntar a un votante medio, pero hoy sus parlamentarios responden a los intereses de las iglesias más radicales.

En suma, si al nuevo fujimorismo no lo une un pensamiento o programa y, además, rompe con Alberto Fujimori, ¿qué lo mantiene unido? La lealtad y la defensa a su lideresa. Muchos de ellos están convencidos que el resto vendrá después de manera automática.

Pero aún no es hora de cantar victorias futuras. El camino es largo y se les hará cuesta arriba cuando se vena los casos de Joaquín Ramírez, Keiko y Kenji Fujimori, denunciados por estar implicados en supuestos lavados de activos.

Queda pues mucho pan por rebanar y mucha tela por cortar.