Fujimori ¿A la Molina no voy más?… Por Octavio Huachani Sánchez

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A partir de hoy,  el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) tiene 48 horas para definir si el expresidente Alberto Kenya Fujimori Fujimori retorna al fundo Barbadillo de Ate o va a otra prisión.

Como se sabe el fin de semana la Corte Suprema dio a conocer las conclusiones de la junta médica del Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público que evalúo la salud de Alberto Fujimori quien se encuentra internado en la Clínica Centenario de Pueblo Libre desde hace más de 100 días

Según el documento, firmado por cinco médicos, Fujimori se encuentra clínica y hemodinámicamente estable, es decir que presenta parámetros hemodinámicos dentro de los límites normales (presión arterial y frecuencia cardiaca principalmente), y puede recibir un tratamiento de forma ambulatoria en un centro penitenciario, siempre y cuando este reúna una serie de condiciones adecuadas a su tratamiento, precisa el informe de la junta médica.

Así las cosas, la Corte Suprema dispuso que el INPE elabore un informe para determinar qué centro penitenciario cumple con las  recomendaciones de los médicos a fin de que Fujimori sea trasladado lo más pronto posible a una prisión, que posiblemente sea la misma que ocupaba antes de salir hacia la clínica Centenario.

Como se sabe, en el penal de la Dinoes, Fujimori tenía a su alcance todas las comodidades que cualquier otro anciano -enfermo o no-, envidiaría. Entre los ambientes destinados al expresidente existe  un dormitorio con una cama clínica; una cocina completamente equipada con una refrigeradora No Frost, cocina con campana extractora, horno, una tostadora y un microondas. Además de un parrillero. También una amplia sala de visitas con un televisor Smart y un comedor para seis personas.

El penal también cuenta con un tópico médico de asistencia inmediata a cargo de un galeno y una enfermera de guardia permanente. También incluye una ambulancia para casos de emergencia.

Sí, pero no…

Como era previsible, el médico de cabecera de Fujimori, Alejandro Aguinaga, dijo que la junta médica había señalado en su informe que el expresidente está estable pero no  dicen que le dan de alta.

Eso sería una utopía, porque según el doctor Elmer Huerta “desde el punto de vista médico, el señor Fujimori padece de una serie de enfermedades crónicas que la tienen muchísimos ancianos en el Perú pero ninguna de las cuales amenaza su vida”, precisó.

“Muchos ancianos en el Perú tienen enfermedades que son crónicas propias de una persona de esa edad (Fujimori tiene 80 años y padece de presión alta, hernia en el disco lumbar, crecimiento benigno de la próstata, fibrilación auricular -latidos anormales del corazón-, pero ninguna de las enfermedades citadas es de vida o muerte, todas son tratables)”, remarcó.

“Como todas las personas de su edad el expresidente ha bajado de peso, pero su estado en general es normal de acuerdo a su edad, que el expresidente se encuentre estable es una buena señal”, finalizó.

Consultado al respecto, el medico geriatra Jorge Gutiérrez Tunanñaña, médico director de la clínica geriátrica de Inabif en San Miguel, dijo que internamente el organismo de los adultos mayores sufre un deterioro inevitable y sus enfermedades se vuelven crónicas pero tratables. Pero la parte externa de los ancianos también padece las consecuencias del envejecimiento: la forma del cuerpo, el estado de la piel, el cabello cano y escaso, las uñas se debilitan y tienden a rajarse o romperse.

Gutiérrez Tunanñaña señaló en nuestro país la población adulta mayor supera los 3 millones de personas y que al llegar a esa etapa de sus vidas la mayoría de los ancianos padecen de enfermedades crónicas pero tratables.

“En nuestro país el porcentaje de adultos mayores que tiene un seguro social es solo del 25%. El resto depende del SIS o están en abandono., puntualizó.

De otro lado, una investigación realizada por la Universidad Norbert Wiener en el Hospital Guillermo Almenara detectó que el 47% de los adultos mayores pacientes de esa red hospitalaria, presentaban problemas de salud propias de su edad, pero que estas no limitaban sus actividades.

El caso Fujimori

Un síntoma de la lucidez del expresidente son sus frecuentes mensajes a través de las redes sociales. En una pidió disculpas a su hija Keiko por “haberla metido en el mundo de la política”. En esa línea, dijo esperar “tener las fuerzas” para poder volver a verla en libertad junto con sus nietas: “Hija mía, siento mucho haberte metido en el mundo de la política que te ha hecho tanto daño. Te pido perdón por eso”, escribió en su cuenta de twitter.

En otro momento el exmandatario pidió a sus hijos Keiko y Kenji, que se encontraban enfrentados en una lucha fratricida por la conducción del fujimorismo, que estén “más unidos que nunca”.

Hasta el momento de escribir estas líneas Kenji Fujimori, congresista suspendido por la bancada de Fuerza Popular que lidera su hermana Keiko, no se pronunciado al respecto de la futura situación de su progenitor.

Es curioso por que como se recuerda el menor de los Fujimori fue el encargado de trasladar hasta en dos oportunidades a su padre en una ambulancia hacia la clínica Centenario.

La primera fue en el mes de diciembre de 2017 días antes que Pedro Pablo Kuczynski, otorgara indulto humanitario a Fujimori. Según los médicos en esa ocasión el exmandatario presentaba un cuadro de “hipotensión” y “arritmia”. Kenji lo llevó en una ambulancia desde el penal de la Dinoes hasta Pueblo Libre.

Y últimamente en el mes de octubre de 2018 luego de recibir la noticia que el indulto de su padre había sido revocado. Esta vez Kenji apareció con una ambulancia particular para trasladar a su progenitor desde su casa en La Molina hasta la clínica Centenario donde lleva más de 100 días internado a un costo de mil soles diarios.