¿El fin del tráfico de terrenos?… Por Octavio Huachani Sánchez

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Lima, 21 abril 2017 (peruinforma.com / escrito por Octavio Huachani Sánchez).-

El presidente Pedro Pablo Kuczynski anunció el pronto inicio de las obras de reconstrucción de las zonas devastadas por el fenómeno del niño costero.

Señaló que aunque aún no se sabe con exactitud el monto a destinarse el gobierno dispone de los fondos necesarios para hacerlo.

Enfatizó que será un arduo trabajo que demandará la participación de todos los peruanos. “Haremos una reconstrucción con responsabilidad y exenta de corrupción” enfatizó.

“No más puentes que se caen ni casas arrasadas porque fueron construidas en lechos de ríos. Por ello combatiremos el tráfico de terrenos ni apropiaciones fraudulentas que tanto daño ha hecho al país. Tampoco permitiremos la construcción de obras mal hechas que han enriquecido a algunas personas incluyendo autoridades”, finalizó.

El discreto encanto de las playas del sur

Este anuncio trajo a la memoria el reciente caso del alcalde de Chilca, Richard Ramos Ávalos, está acusado de pertenecer a una organización criminal dedicada al tráfico de terrenos, extorsión y sicariato.

El burgomaestre fue detenido en su vivienda, donde se encontraron 240 mil soles y 30 mil dólares en efectivo. Ramos no supo responder sobre el origen de este dinero.

El distrito de Chilca queda a 35 minutos de Lima hacia el sur en la zona de Cañete, cercana las playas más apetecibles de Lima, cuyos terrenos han sido motivos de compras y ventas muy sospechosas, donde además de “suerte” se contó con el apoyo de algún político con poder.

En 1996 Raúl Romero, líder del grupo musical “Los No sé Quién y los No sé Cuántos” adquirió un terreno en las playas de  Asia por US$ 200 mil y casi de inmediato lo vendió en US$ 1 millón cien mil a una empresa vinculada a Vladimiro Montesinos, factótum del gobierno fujimorista.

Curioso o no, el 8 de febrero del 2001, Raúl Romero declaró en una entrevista la revista Caretas, dijo que Montesinos le ofreció hasta 1’100,000 dólares para apoyar la reelección de Fujimori. Precisamente, ese es el mismo monto que Raúl Romero obtuvo por la venta del terreno de Asia.

Cuando el parlamentario aprista César Zumaeta ejercía la presidencia del Congreso, de un momento a otro, -como si fuera un acto de magia-, su esposa la abogada Yary Valencia obtuvo una ganancia de 13.5 millones de nuevos soles por la venta de un terreno de 50 hectáreas ubicado en el balneario de Asia.

El secreto del éxito: La señora Valencia adquirió las 50 hectáreas por el comodísimo precio de 32 mil nuevos soles. Cuatro años después, vendería el terreno a una empresa constructora en 13.5 millones de nuevos soles. O sea: compró a 0.064 céntimos y vendió a 27 soles el metro cuadrado. Negocio redondo.

La conyugue del ahora candidato a la secretaria general de partido arpista, señaló que “el precio que pagó era el valor que tenía” y que el terreno tiene un gran porcentaje de cerros empinados, lo que hace “casi imposible utilizarlos”.
Pero sus argumentos contrastan con los entendidos en negocios de bienes raíces, que consideran que el precio pagado “no es un precio real en ninguna parte del Perú”, ni siquiera para un botadero de basura.