“Para entender el fallo sobre el Sodalicio: lo legal y lo moral”… Por Ricardo Sánchez Serra

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Lima, 23 enero 2017 (peruinforma.com / escrito por: Ricardo Sánchez Serra).-

El Sodalicio ha admitido en varias oportunidades que hay víctimas y que las reparará. Que el exdirigente Luis Fernando Figari ha sido separado y declarado “persona non grata” y la opción de ser expulsado de la institución corresponde a nadie más que a El Vaticano.

Para muchos, que ni siquiera han leído el fallo de la Fiscal Provincial Penal de Lima, María del Pilar Peralta Ramírez, les ha “sorprendido e indignado” la decisión de archivar la denuncia contra Figari y miembros del Sodalicio.

El motivo del archivamiento fue “falta de pruebas” y “prescripción” del delito. Todo fue de acuerdo a ley aunque les duela a los denunciantes y al poderoso y costoso estudio de abogados Ugaz.

La violación sexual ocurrió hace más de 30 años. Ese delito prescribe a los diez años, de acuerdo a nuestra legislación. En Estados Unidos o Argentina ese delito es imprescriptible. Así debería adaptarlo la legislación peruana y tampoco sería retroactivo para Figari. En lo moral, Figari debe irse al carajo y ser excomulgado y confinado a una mazmorra, pues, desgraciadamente la ley no le alcanza. Además, ninguna víctima de abuso sexual se acercó a la fiscalía.

Las cinco víctimas denunciantes, que ya sabían lo que se venía (la prescripción), ampliaron la acusación de violación sexual a Figari, a algunos miembros del Sodalicio –incluso como institución- a denuncias de secuestro, asociación ilícita para delinquir y lesiones graves.

Estas fueron legalmente archivadas también por falta de pruebas. ¿Secuestro? El postulante ingresa con papel firmado y se va también con papel firmado. Nada los detiene, ni está en contra de su voluntad. ¿Qué el Sodalicio o sus miembros son una asociación ilícita para delinquir? Acusación absurda y sin pruebas.

¿Lesiones graves? Los peritos comprobaron –y está en la determinaron fiscal- que “ninguno de los presuntos agraviados presenta actualmente problemas psicológicos derivados de su permanencia en el Sodalicio. Por el contrario, las pericias demuestran que todos ellos llevaron vidas personales y profesionales exitosas”.

¿Causa indignación lo sucedido?

Es normal, pero las víctimas tardaron en denunciar ¡20, 30, 40 años! El tema sexual es repugnante y en el caso de abusos físicos o psicológicos, también, pero los peritos ya se pronunciaron.

Es insensato criticar a la fiscal porque según señalan, su hermana es de una congregación religiosa (no perteneciente al Sodalicio) y que debió inhibirse. Otros señalan, irrazonablemente, que le dieron el libro de Salinas y Ugaz y que debió basarse en él, cuando se sabe que las denuncias son ¡anónimas! ¿Qué fiscal o qué juez puede pronunciarse legalmente sobre denuncias anónimas?

Aún así, hay un tema moral, que el propio Superior General del Sodalicio, Alessandro Moroni, reconoce. Acepta que algunos miembros de su comunidad hicieron daño y que repararán a las víctimas, y no solo queda en palabras, ya que se está hablando de casi tres millones de dólares en reparaciones.

La sinceridad de Moroni y de su comité ejecutivo se manifiesta en nombrar a dos comisiones de investigación, una nacional y otra internacional –ambas integradas con personalidades de prestigio- para atender a las víctimas y reconciliarse y que El Vaticano los intervenga para refundarse o renovarse.

De otro lado, hay que relevar su sinceridad: “Para nosotros, la principal responsabilidad no recae en El Vaticano o en la Iglesia peruana. La principal responsabilidad no es tampoco del Ministerio Público, la principal responsabilidad  de buscar la verdad y reparar el daño es nuestra”.

Al respecto, hay extremistas que solo buscan la destrucción del Sodalicio como institución, si bien también lo integra gente buena. Malos y buenos los ponen en un solo saco. Esto no es justo, ni razonable.

Además, aprovechan de atacar a la Iglesia y ¿quiénes son estos agitadores? Ateos, agnósticos, gais. Y también comunistas, que solo pretender tapar el escándalo de Odebrecht para esconder a sus corruptos cabecillas. Acaso ¿han realizado movilizaciones contra la inmoralidad de esa empresa? Nada, callados se quedan.

La verdad debe abrirse paso, las críticas deben ser razonables y la opinión pública no debe dejarse manipular por quimeras, ni informaciones malintencionadas, por eso ha sido oportuno el mensaje franco y doloroso del superior del Sodalicio.