El invierno en tiempos otoñales…Por Octavio Huachani Sánchez

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Don César Augusto Gonzales es oriundo de Ica y tiene 74 años. De ellos lleva viviendo en Lima más de medio siglo. Como la mayoría de los adultos mayores, don César practica una rutina diaria: En tiempo de inverno, se levantaba temprano y luego de bañarse, vestía con ropa gruesa y  salía a comprar el pan para el desayuno. En el camino iba saludando a todos los amigos y vecinos que encontraba en su camino.

Sin embargo en las últimas semanas don César abandonó la rutina y prácticamente desapareció del escenario barrial debido a que fue afectado por el intenso frío limeño. Lo curioso, para él y su familia, es que todo empezó cuando se le empezó a subir la presión arterial, le dolían las articulaciones y después “se le cerró la garganta” hasta dejarlo sin poder hablar, hasta que finalmente le dio una fuerte neumonía que lo llevó a ser internado en el hospital Almenara.

¿Qué pasó?     

Según la ingeniera Lourdes Menis Álvarez, del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), Lima está atravesando uno de los inviernos no solo más frío sino también el más húmedo de los últimos 50 años. Situación que afecta sobre todo a los niños y a los adultos mayores.

De acuerdo a la doctora Elizabeth Caballero Rupay, especialista en  medicina interna, a medida que disminuye la temperatura ambiental aumenta el riesgo de sufrir otras enfermedades, sobre todo las personas mayores. “Cuando las temperaturas son muy bajas, el organismo reacciona perdiendo calor y esto causa una contracción de los vasos sanguíneos que irrigan la piel para tratar de mantener la temperatura corporal. Ello obliga al corazón a bombear más sangre y se produce un aumento de la presión arterial lo que conlleva a un incremento del riesgo de sufrir un accidente cardiovascular”, señaló..

Por su parte el médico neumólogo del Programa de Atención Domiciliara de EsSalud (Padomi), el proceso de envejecimiento del organismo altera el metabolismo basal por lo que los ancianos tienen mayor dificultad de adaptación al frío o el calor.

En este sentido, señaló que uno de los cambios propios del envejecimiento es el adelgazamiento de la piel lo que conlleva a la pérdida de las células T gamma delta que tienen un papel muy importante en el mecanismo biológico que regula nuestro calor corporal y nos protege frente a los efectos de un descenso brusco de la temperatura.

A su turno el neumólogo Fernando La Madrid Ferrari, del hospital II Ramón Castilla de EsSalud, dijo que hay que tener en cuenta que algunas patologías propias de las personas mayores, como la artritis, la enfermedad de Parkinson y otras que afectan a su capacidad de movimiento, pueden plantearles serios problemas por lo que es importante protegerlos del frío, haciendo más cálidos algunos los lugares de la casa. “Forrar con planchas de tecnopor las paredes cercanas a su cama, ayuda mucho”, dijo.

La Madrid agregó que, otras enfermedades como la diabetes o el hipotiroidismo favorecen el hecho de que el cuerpo no pueda mantenerse caliente, aumentando la sensación de frío. Todas estas circunstancias pueden incrementar la sensación de frío en las personas mayores y hacer que su cuerpo se enfríe hasta el punto de llegar a formas leves de hipotermia. Por ello es necesario que primero consulten a un especialista quien indicará los exámenes necesarios antes de medicinar, arguyó.

¿Qué hacer?

Sin duda una enfermedad es diferente en cada persona. Cada uno de nosotros tiene toda una historia de vida -acompañada de una historia clínica-, diferente, lo que nos hace fuertes o vulnerables.

En todos los casos, la prevención es la palabra clave para ayudar a los padres ancianos o abuelos.

Generalmente, el frío afecta con más intensidad a los mayores de 60 años, por lo que es necesario un mejor control en la vestimenta -gruesa de preferencia-, que los protegerá de los cambios bruscos de temperatura. También una adecuada alimentación, exenta de grasas animales y frituras. La ingesta de infusiones calientes como el emoliente ayuda, y mucho.

Los especialistas coinciden en señalar que las bajas temperaturas pueden agravar las dolencias propias de la vejez como la artrosis, por lo que es importante dar al anciano baños con agua caliente para disminuir la rigidez de las extremidades.

Además los ancianos aumentan las posibilidades de enfermarse y contraer gripe con el frío. Por ello es absolutamente necesario que cada año se vacunen contra la influenza.

Por último: un consejo para los hijos

Cuando las personas mayores transitan las callejas de la vejez, siguen un estilo de vida rutinario que incluye muchas cosas: escuchar “su” música, acomodar su cuarto a su manera de tal forma que sabe donde encontrar cada cosa con solo estirar la mano y, por supuesto, sus paseos -usualmente a los mismos lugares y con los mismos amigos-, etc.

Sin embargo, en el invierno estas últimas actividades suelen reducirse lo que hace que la conducta del anciano también se vea afectada y se  aísla no solo en su cuarto sino también en el silencio, lo que muchas veces puede producir algún episodio depresivo por lo que la atención del abuelo o el padre anciano, en esta época del año, es esencial para su bienestar. Solo se trata de no dejarlo solo.

Esta tarea no es difícil. Solo basta que los hijos y nietos se organicen y se turnen para brindarle compañía y cuidados.

Esa sería una hermosa demostración de gratitud.