El fujimorismo ¿El turno de Kenji?… Por Octavio Huachani Sánchez

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El apellido Fujimori llegó a la política peruana de la mano con la mentira, la corrupción, el abuso de poder y el deseo de enriquecerse.

“Honradez, tecnología y trabajo” fue el lema usado por Alberto Kenya Fujimori para, en junio de 1990 derrotar en las urnas al laureado escritor Mario Vargas Llosa. Aunque como señala el mismo escritor en su libro “El pez en el agua”, su derrota fue la suma de una serie de errores y luchas intestinas entre los candidatos del partido que representaba.

Qué bonita familia

No tuvo que pasar mucho tiempo para que salieran a flote las verdaderas intenciones del presidente Fujimori. En marzo de 1992, Susana Higushi denunció a la prensa que sus cuñadas Clorinda de Fujimori y Rosa Fujimori traficaban con la ropa donada que llegaba desde Japón y la vendían como nueva en una de sus tiendas.

Desde el principio los cuatro hermanos de Fujimori, Santiago, Rosa, Juana (y su esposo Victor Aritomi, que llegó a ser embajador en Japón) y Pedro participaron de forma activa en el gobierno. A través de una red familiar crearon las ONGs “Aken” y “Apenkai”, con la finalidad de captar donaciones supuestamente para realizar obras sociales en las zonas más pobres del Perú.

Según la denuncia Juana y Rosa Fujimori se apropiaron de dinero en efectivo  donado por empresas de Japón para ser destinado a construcción de centros educativos

Posteriormente, en el 2001, la comisión de investigación de delitos económicos del Congreso, había descubierto que 20 millones de dólares, destinados a Apenkai, figuran como desaparecidos sin embargo luego se supo que Alberto Fujimori se encargaba directamente de la administración de dichos fondos.

Sobre los abusos cometidos durante su gobierno se ha escrito mucho. El autogolpe, las torturas a las que sometió a su esposa, la creación del grupo Colina autores de muchos asesinatos que luego de ser sentenciados por el Poder Judicial fueron indultados por el propio Fujimori, y su nefasta relación con Vladimiro Montesinos, un ex capitán que tuvo la osadía de tener poder absoluto en las Fuerzas Armadas mediante “La Carta de Sujeción”.

La hora de Keiko

Un personaje importante en las campañas presidenciales de Keiko fue, sin duda, Joaquín Ramírez quien aportó directamente y a través de sus empresas a las campañas del 2011 y 2016 más de 300 mil soles.

Además, Ramírez quien era secretario general de Fuerza Popular constituyó una “empresa de fachada” para ceder un terreno en uso a la excandidata presidencial donde funcionó por algunos años su organización no gubernamental Oportunidades.

Posteriormente la fiscalía anticorrupción detectó movimientos sospechosos de dinero que la lideresa de Fuerza Popular hizo, mediante sus administradores, intentó pasar como aportes voluntarios de simpatizantes. Esto fue negado por los supuestos aportantes e hizo que ahora se encuentre con prisión preventiva.

Cada vez se hace más complicado avizorar el futuro político de Keiko Fujimori. Pese a la lealtad de algunos miembros de su raleada bancada, en tan solo dos años, la hija mayor de Alberto Fujimori ha ido perdiendo no solo su capital político y algunos de sus parlamentarios sino además ha perdido su libertad. Y a estas alturas, estando ella presa, y con los testimonios y documentos agregados a la acusación fiscal, resulta difícil que en el corto plazo pueda revertir esta situación.

Las continuas demostraciones de prepotencia de su partido, acompañadas por unas formas poco democráticas, una desvergonzada alianza con cuestionados grupos de presión y una ausencia total de propuestas, mermaron la popularidad de la lideresa de Fuerza Popular.

Por otro lado las renuncias de los parlamentarios a Fuerza Popular se explican en que solo una pequeña facción está afiliada al partido. La mayoría son invitados.

¿Esto significa el final del fujimorismo?

De ninguna manera. Aún queda el delfín de don Alberto, Kenji Fujimori quien pese a mostrarse como el “buenito” de la familia, muchas veces ha adoptado las mismas actitudes arbitrarias de su progenitor.

Todos recordamos aquella vez cuando el ahora líder de “cambio 21” en compañía del entonces congresista Julio Gagó se opusieron a que un funcionario del Inpe ingresara a la cabina telefónica desde donde Alberto Fujimori estaba concediendo una entrevista a una radio local pese a estar prohibido brindar entrevistas a los medios de comunicación utilizando el teléfono público del penal.

Alberto Fujimori aduciendo sentirse mal acudió hasta el tópico de la Diroes acompañado de los congresistas Kenji Fujimori y Julio  Gago, quienes lo ayudaron a comunicarse a través de un teléfono público ubicado en la enfermería.

Después, días antes de que Kuczynski le concediera el cuestionado “indulto humanitario” a Alberto Fujimori Kenji internó a su padre en la clínica Centenario donde recibió la noticia de su indulto.

De la clínica Centenario, Kenji trasladó a su padre a un inmueble que cuenta con todas las comodidades imaginables en sus casi 2 mil metros cuadrados. La casa está ubicada en la exclusiva zona de la urbanización La Estancia, La Molina, (calle Pontevedra 253) y cuenta con servicios repartidos en dos plantas. Este conjunto demanda el pago mensual de US$5 mil.

Kenji, soy soltero y hago lo que quiero

Luego de conocerse que la Corte Suprema decidiera anular el indulto humanitario que recibiera a finales de 2017, Kenji Fujimori otra vez, apareció con una ambulancia para trasladar a su progenitor hacia la clínica Centenario donde lleva internado más de cien días.

Al respecto el semanario ‘Hildebrandt en sus trece’ reveló que el costo de la estadía de Alberto Fujimori en la clínica sobrepasa, hasta el momento, los 100 mil soles. “Esta cifra  no incluye medicinas ni pruebas médicas.”, indica el semanario.

Tampoco, tampoco

Kenji ha tratado de vendernos una imagen de ser el “buenito” de los Fujimori e incluso de ser víctima de la prepotencia de su hermana y de Fuerza Popular al ser suspendido por el pleno del Congreso.

Mientras se mantiene su suspensión, Kenji, a través de su cuenta en twiter, dijo estar incursionando en el negocio de la venta de huevos con el fin de “ganarse los frejoles”.

¿Kenji está Chihuán?

Difícil de creer. Como se sabe Kenji y su hermano Hiro son los accionistas mayoritarios de la empresa de almacenes de Logística Integral Marítima Andina S.A. (Limasa); que en el 2013 la policía encontró cerca de 100 kilogramos cocaína. Posteriormente se ha detectado importantes incrementos  de capital cuyo origen sería dudoso y los propios hijos del expresidente no pueden explicarlo.

Si acaso el benjamín de los Fujimori pretende ser el candidato del clan es necesario que primero aclare el origen de ese dinero. Y de cómo en solo un año y medio Limasa pasó de los 40 mil soles a 991,000, casi 1 millón de soles hasta llegar a socios de una compañía transnacional de Japón dedicada al transporte aéreo, terrestre y marítimo de carga pesada para comercio exterior, llamada Sankyo Corporation.