Día del Maestro: los nuevos desafíos en enseñanza-aprendizaje

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A lo largo de nuestra vida hemos pasado por diversos salones de clase ya sea en el nido, colegio, universidad o incluso cursos de especialización, por lo que los profesores son parte importante de nuestro desarrollo profesional y personal.  En homenaje a su labor y contribución con la sociedad celebramos cada 6 de julio, desde 1953, el Día del Maestro.

Según el Informe Global de Competitividad 2018 del Foro Económico Mundial, Perú ocupa el puesto 83 en calidad del sistema educativo, de 140 países estudiados, mientras que en la última prueba PISA (año 2015), Perú estuvo en el puesto 64 de 70 países evaluados.  Un aspecto relevante en estos estudios es que nos permiten visualizar la brecha respecto a los mejores.  Por ello, la educación sigue siendo un tema crítico para el desarrollo humano y por ende constituye un desafío para los maestros en el Perú.

“Las propuestas educativas son variadas y surgen ante la necesidad de generar aprendizajes significativos en el alumno, que contribuyan al desarrollo humano.  Desde hace varios años UNESCO nos invita a participar y crear una educación más integral, más humana, que reconcilie los aspectos cognitivos, emocionales y éticos”, indica Hernán Tovar, especialista y promotor educativo del Nido Villa Sonrisas.

Las metodologías de aprendizaje buscan ser flexibles, articuladas, estructuradas y con participación activa del estudiante, para un desarrollo integral del niño o adolescente. Por ejemplo, una propuesta que se está difundiendo en diferentes países de América y Europa es la Metodología ASIRI, “sonrisa” en quechua, fundamentada a través de estudios sobre diferentes pedagogías activas e innovadoras.

“Es una propuesta educativa que desarrolla actividades como el Aprendizaje Basado en Oficios, que es el aprendizaje basado en proyectos usando los 14 Oficios ASIRI.  Cada oficio es un estímulo para las inteligencias múltiples, el cultivo de virtudes humanas, y el desarrollo de la salud socioemocional del estudiante. El niño puede desenvolverse en el rol de textilería, astronomía, albañilería, alfarería, pintura, cocina, entre otros oficios. De este modo se genera un aprendizaje con más significado, más vivencial, en un contexto emocional positivo, y con más probabilidad de recordación en el largo plazo”, señala Tovar.