Día de la Madre: Susan Tong, bombera y mamá por vocación

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No puede sentarse con tranquilidad, ya que Leonel la jala del cuello, porque quiere un beso. Le pide a Lisien que no la despeine ya que le costó trabajo alistarse para la entrevista. Se sienta. Se vuelve a parar. Leonel salta y grita. Le dice que no se cruce a la cámara. Susan Tong, mamá de Leonel y Lisien, de 4 y 6 años, respectivamente, no sabe si renegar con sus hijos, o seguir impostando una sonrisa frente a nuestro lente

Ser madre es más difícil que ser bombera. Siendo, incluso, una bombera diferente: Susan Tong es piloto de un camión de bomberos ¡de más de 19 toneladas! Verla manejar semejante monstruo sobre ruedas es todo un espectáculo que los transeúntes admiran desde su salida de la Compañía Italiana de Bomberos Garibaldi 6 de Chorrillos.
“Mi padre tenía carros grandes y nunca dejó que mi madre maneje, por eso yo siempre le decía: cuando mis pies lleguen al pedal, empezaré a manejar, y cuando llegó ese día avanzaba de a pocos y con eso me satisfacía”. Susan aclara que siempre le ha gustado manejar. “Tengo una combi como carro familiar y no la maneja mi esposo, la manejo yo”.
“He logrado manejar el camión más grande del Perú, La Plataforma 28, de 34 toneladas en el desfile Cívico Militar del año pasado. Además de conducir el vehículo tengo que saber la fuerza del agua que se necesita para un determinado incendio. No es fácil para una mujer decir: yo quiero manejar este camión, debes luchar contra todo tipo de prejuicios”, señala.

El precio de ser mujer
No es nuevo pero sí se debe subrayar cada vez que se pueda: La “competencia” profesional entre un hombre y una mujer es muy dispareja. Sobre todo, en carreras donde el tiempo de servicio es tan importante para un ascenso. Susan es subteniente y la mayoría de sus colegas que forman su misma promoción de ingreso ya son tenientes brigadieres, o sea, tres grados por encima de ella.
“Las mujeres luchamos por la equidad. Porque para desarrollarme como bombera y tener el cargo de jefe de Operaciones, he tenido que solucionar mis problemas en casa, con mis hijos: llevarlos al colegio, prepararles la comida, realizar mi labor de madre de familia, para después cumplir mis funciones de bombero”, enfatiza al recordar que logró ascender luego de 18 años de larga espera.
“Hay estereotipos y prejuicios hacia la mujer, porque cada vez que me ven manejando tremendo camión, me preguntan ‘¿dónde está el piloto?’ y cuando le digo que soy yo, me miran con sorpresa e incredulidad”.

Susan inició su carrera a los 17 años, luego de terminar la secundaria. Tocó la puerta como cualquier persona que pide información sobre cómo ser bombero voluntario. Le dijeron que por ser menor de edad tenía que presentar una carta notarial firmada por su padre, con el permiso correspondiente. Y así, pudo postular a un oficio dominado por hombres.
El rojo significa pasión
“Me encanta el color rojo”, subraya rescatando con sus palabras el color característico del cuerpo de bomberos voluntarios. “Mis hijos se creen bomberos, también aman el color rojo. Creo que una consecuencia de su vida, por fuerza, es ser bombero. No creo que sea un tema de elección, ellos la tienen clara, serán bomberos”, vaticina al mencionar que su esposo también es, como ella, un hombre de rojo más dentro de la Compañía Garibaldi.

Muchas parejas piensan que trabajar juntos sería un martirio, y otras, una bendición. En el caso de la familia Bravo Tong, es un ‘compréndeme que yo te comprendo’.
“Mi esposo, Edson y yo, somos bomberos pero no podemos venir juntos a la bomba, ya que nuestros hijos se tienen que quedar con alguno de los dos”, anota.
Susan comenta que cuando ella tiene turno de madrugada es Edson quien se queda con los niños. Ella los deja dormidos y a las 11 de la noche deja su hogar para cumplir su turno de madrugada. Al día siguiente regresa con el pan bajo el brazo a despertar a sus hijos quienes ni se imaginan que su madre ha pasado la noche lejos de ellos.
 
Mi mamá, la bombero
“Como toda mamá que desea que su hijo se supere, podría decir que me daría mucho gusto que mis hijos sean bomberos y garibaldinos como mi esposo y yo, porque veo que es una formación íntegra, de solidaridad, desinteresada, de amor al prójimo, sin esperar nada a cambio, simplemente hacer lo que te gusta: que es desarrollar tu pasión por ser bombero”, asevera.

Susan sabe que sus hijos se sienten orgullosos de ella y muestran su inmensa satisfacción al mencionarlo. “Ellos sacan pecho al decir ´mi mamá es bombero y maneja un camión´, la gente no les cree, pero eso no me importa, lo que importa es que ellos lo saben y se sienten orgullosos que yo sea su mamá”, expresa con cariño.
Como mamá imparte sus lecciones tomando de ejemplo la figura de los hombres de rojo: “Todo bombero es obediente, si no, no sirve como bombero”, les dice a sus hijos y ellos, cuales soldados escuchando a un general, obedecen los mandatos. Susan no es general pero tiene 19 años de experiencia. Tampoco es una administradora, pero ya está terminando la carrera de Administración de Empresas en una conocida universidad. En breve: es estudiante, empresaria textil, esposa y bombero. En todas sus actividades tiene descansos, menos en uno, el ser madre.
“Si volviera a nacer, volvería a ser bombero y volvería a ser madre de Leonel y Lisien que, a propósito, no sé dónde se han metido” dice a nuestra cámara. Feliz día de la madre Susan y felicidades también, por tu bella familia.
(Fuente: Andina)