“El día que Alan convirtió la leche en polvo”… Por: Octavio Huachani Sánchez

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El primer capítulo se escribió en su primer gobierno, considerado como el más populista y desastroso de nuestra historia.  Entonces rondaba el fantasma de la privatización no solo de los bancos sino también de las empresas dedicadas a otros rubros, como la leche.

Por esos días Alan García, anunció que los productores de leche deberían ser accionistas de empresas como Gloria porque solo así ellos podrían salir de la pobreza. Para esa época, Nestlé era dueño de esa marca.

Ante una eminente intervención estatal, la transnacional suiza decidió  poner en venta todas sus acciones las que fueron adquiridas por los hermanos Rodríguez Banda, quienes hasta ese momento se dedicaban al rubro de los transportes.

Para completar la faena, en su segundo gobierno de Alan García promulgó la derogatoria de la quinta disposición complementaria del Decreto Legislativo N.º 653 que subsidió los aranceles y las sobretasas a la leche en polvo e insumos importados lo que hizo que esas compras se dispararan. Según AgrodataPerú, Gloria fue la que más importó entre los años 2010-2012. Le siguió Nestlé Perú S.A. Solo en  el 2011 compraron 8 mil toneladas de leche en polvo, principalmente de Nueva Zelanda.

Esta medida provocó que el sector ganadero se vea seriamente afectado ya que desde entonces la producción se vino abajo en un 25%. La razón es simple: Gloria y Laive prefirieron importar más cantidad leche en polvo debido a su bajo precio en comparación con la leche fresca.

Según denunció Jaime Rivera Camargo, miembro del Comité Regional de Productividad Lechera  de Arequipa “al utilizar la harina de leche se restringe la compra de la fresca al ganadero y además se engaña al consumidor ya que en las etiquetas de las latas aseguran que es leche evaporada”.

Rivera Camargo agregó que pretender hacer creer al consumidor que la leche en tarro es de vaca peruana la cual ha sido sometida a  un proceso de evaporación, pero no es cierto. “Importan el lácteo en polvo, la reconstituyen (mezclan) con leche fresca nacional en un porcentaje mínimo y le añaden grasa anhidra. Eso es lo que venden”, dijo.

Como se sabe en nuestro país no existe norma alguna que estipule parámetros para usar la harina en la “reconstitución” a la leche líquida lo que deja espacio para que las empresas Nestlé y Gloria actúen a su libre albedrío y ganen inmensas fortunas con su publicidad engañosa.

Gloria se ha convertido en apenas tres décadas en una gran

transnacional de origen peruano. En 2008 y2009 vendió más de  720 millones de dólares por año, solo en el Perú.

Sin duda un negocio redondo si tenemos en cuenta que los Rodríguez Banda pagaron por ella, solo 4.5 millones de dólares.