Cuba implementará programa genético para incrementar cultivo de peces

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Cuba no posee ríos caudalosos ni grandes lagos, por ello, a principios de los años 60, se crearon en el país embalses artificiales para almacenar el agua y, además, cultivar diversas especies acuícolas; actividad que se inició con la introducción de la tilapia y la carpa, y que se mantiene hasta hoy.

Ante la degradación de algunas especies, en la década de los 90 se introdujo en el país la tecnología del mejoramiento genético, con la aplicación de la selección grupal en la Tilapia aurea (Oreochromis aureus), propia de la Isla, y luego con la variedad extranjera de la Tilapia nilótica (Oreochromis niloticus).

Según Zenaida Arboleya Arrizabalaga, especialista de la Empresa de Desarrollo de Tecnologías Acuícola UDI 1, el objetivo fundamental del programa en aquel momento fue obtener un núcleo élite en Cuba con la tecnología del Word Fish Center, mediante la selección por el peso. No obstante, paulatinamente las especies se degradaban (en dos o tres generaciones nacían peces malformados, pequeños…).

Hoy la calidad genética en la acuicultura cubana no se considera buena. En las condiciones de producción actuales no se logran buenas semillas (nuevos peces nacidos) en términos de disponibilidad ni calidad, lo cual incide negativamente en los rendimientos de producción.

Las causas fundamentales de esa baja productividad en los cultivos intensivos se asocian al inadecuado funcionamiento del programa genético, el trabajo nacional con especies no idóneas, y la falta de conocimiento del personal técnico. Por ejemplo, el crecimiento se basa en la ceba y no en las propias condiciones del animal, y la reproducción se hace una y otra vez entre miembros de la misma familia.

UN PROGRESO GENÉTICO CONSIDERABLE

Los especialistas de la UDI 1 consideran que un elemento clave para la producción de peces radica en el empleo de variedades mejoradas, genéticamente seleccionadas. Los estudios sobre la tilapia nilótica arrojan resultados favorecedores para introducir mejoras genéticas referentes a la sobrevivencia, tasa de crecimiento y tolerancia del agua.

Para ese fin, especialistas cubanos, en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, obtuvieron una capacitación respecto al tema en Brasil. Se prevé que para este 2018 se lleve a cabo el establecimiento e implementación de un Programa de Mejoramiento Genético específico para peces de agua dulce.

Este programa requiere de un periodo mínimo de tres a cuatro años para lograr un incremento productivo y apoyar el abastecimiento nacional de alimentos a la población.

«El Gobierno brasileño donó 15 familias de entre 30 a 35 animales cada una. Una vez en Cuba, debemos esperar a que ese animal crezca y sea capaz de reproducirse. Para el 2019 se debe comenzar a entregar los animales a las provincias.

«Por lo tanto, para el 2020 o el 2021 ese territorio tendrá su banco y comenzará, a su vez, a producir. En cuestiones de genética necesitamos de tiempo para lograr cada proyecto», añadió Arboleya Arrizabalaga, también coordinadora del programa de cooperación técnica.

«El concepto de genética en este caso –agrega– es hacerlo como sucede con los humanos, y que las crías resultantes de dos peces (hembra y macho) que pongamos en un estanque no copulen entre ellas cuando alcancen su estado de reproducción, porque la información genética parte de los mismos animales y el fruto de ello vendría con malformaciones genotípicas».

Para identificar cada pez fue implementado el Pit Tag, un sistema de marcación en forma de cápsula que en edades muy tempranas se le introduce al animal a través de una jeringuilla; el pez no lo pierde y por un código de barra que nos da, se lee la información genética a partir de las bases de datos.

Este mejoramiento no perjudica en lo absoluto a los animales, por el contrario, contribuye a un progresivo avance en la especie y disminuye el intervalo generacional, de manera tal que se van a poder usar reproductores a edades más tempranas.

Los recursos pesqueros de la plataforma se encuentran plenamente explotados o sobreexplotados, lo que ha provocado la disminución de las capturas en los últimos años. De ahí que en los peces de agua dulce esté la mayor apuesta para el desarrollo del sector, a lo cual aporta este programa.

Acuicultura en Cuba

– Cuenta con 122 000 hectáreas de cultivo extensivo y 1 200 destinadas al alevinaje y al cultivo intensivo.

– Se producen anualmente 230 millones de alevines de diferentes especies y se alcanza como promedio de capturas 24 000 toneladas.

Plataforma cubana

– Se caracteriza por la diversidad de especies (54), en los últimos cinco años se han logrado capturas de 22 800 toneladas como promedio.

– Los principales recursos desde el punto de vista económico son la langosta y el camarón.

– Ejercen esfuerzo pesquero alrededor de 650 embarcaciones estatales de diferentes tipos y unas 8 000 embarcaciones artesanales privadas de pequeño porte.

(Fuente: Nodal)