“Cuando la furia de la naturaleza ataca”… Por: Octavio Huachani Sánchez

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Lima, 16 marzo 2017 (perunforma.com / escrito por: Octavio Huachani Sánchez).-

Como todos los días, casi por inercia, se levanta, bosteza, estira los brazos y se dirige al baño. Llevada por la costumbre ingresa y presiona el botón interruptor de luz y una de sus manos gira la llave de la ducha. Cuando, luego de varios intentos, se convence que no hay luz ni agua, empieza a gritar maldiciendo a todo el mundo. (Ella es una de las personas que habitan en uno de los 23 distritos que Lima a los que les han cortado el servicio de abastecimiento de agua potable y energía eléctrica, debido a que las intensas lluvias  han causado huaycos y el desborde del río Rímac).

Cerca de Lima, en San Bartolo, Marcelina Chamorro Díaz, intenta levantarse sin conseguirlo. No tiene fuerzas para hacerlo y cae. Vuelve a intentarlo varias veces, pero es inútil: vuelve a caer. Cuando está a punto de desfallecer decide hacer un último intento y sacando fuerzas de flaqueza logra dar algunos pasos que la alejan del lodo y las maderas donde había estado enterrada. Levanta la mirada y observa que varios pobladores se acercan a ella para rescatarla. Antes de desfallecer mira al cielo y agradece a Dios.

La furia de la naturaleza continúa golpeando a varias regiones del país afectando a muchos peruanos, sobre todo de condición humilde que literalmente han perdido todo.

Esta tragedia ha puesto en evidencia la incapacidad de las autoridades locales y regionales que no se han preparado para este tipo de contingencia que en algunos lugares han sido una repetición de sucesos pasados. Tal el caso del río Huaycoloro, ubicado en Chosica.

También ha quedado demostrado que, en esos lugares los llamados escuadrones de Defensa Civil, son solo una etiqueta que sirve para que algunos burócratas ingresen a las planillas del Estado.

Los Gobernadores y alcaldes, responsables de Defensa Civil, no hicieron una labor de prevención efectiva. En muchos casos las partidas destinadas para ese fin no se han utilizado. Por ejemplo, no cuentan con un pool de cargadores frontales para descolmatar los ríos ni camiones cisternas que abastezca de agua potable a la población en casos de emergencia.

Para muchos jóvenes, sobre todo los que viven en Lima, este fenómeno climático es inédito ya que desde hace treinta años no se había vuelto a registrar

Sin duda, parafraseando al vate César Vallejo, hay mucho por hacer. Y en sentido estamos convencidos que es al Gobierno Central a quien corresponde llevar la batuta. No basta con hacerles entrega de algún cheque.

La ineptitud de las autoridades locales hace imposible confiar en ellos. Por ejemplo, el distrito de Carabayllo en Lima tiene sus calles totalmente inundadas mientras el alcalde se encuentra en los Estados Unidos o Adolfo Matos, burgomaestre de San Martin de Porres quien pese a ser ingeniero decidió construir una losa deportiva no solo a orillas del río si no sobre un relleno sanitario.

La autoridad se ejerce y la labor de estos funcionarios ha debido ser evitar que los pobladores construyan sus casas cerca a los bordes de los ríos, así como realizar una labor de concientización, por difícil que sea porque, hay que decirlo, gran parte de los afectados por los desbordes no han debido vivir en zonas donde ponen en riesgo sus vidas y las de sus hijos. El 70% de las viviendas son de construcción informal debido a los altos costos que representa obtener una licencia en las municipalidades.

No queremos terminar la nota sin rendir nuestro homenaje a  Marcelina Chamorro Díaz, se encuentra internada en el hospital de San Bartolo mostrando una franca recuperación. Un ejemplo para muchos que ante la menor adversidad se rinden y terminan echándole la culpa a otros.