Cinco beneficios sociales y educativos que no conocías del fútbol

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El fútbol es un deporte que genera pasiones en nuestro país; no existe barrio, comunidad, institución educativa o distrito donde no se practique sin distinguirse por edades o sexo. Sin embargo, además de ser una actividad de entretenimiento y competencia entre equipos, también es una disciplina que aporta a la cohesión social, el desarrollo de actitudes personales, así como la educación y generación de valores.

¿Cómo se puede lograr todo ello? A través de la implementación de métodos para premiar y estimular el buen comportamiento de los integrantes de cada equipo, y luego trasladar estos mismos estímulos en el día a día, sobre todo en los escenarios de casa. Esta metodología socio-deportiva fue desarrollada por la asociación sin fines de lucro Futbol Más, quien desde hace 10 años vienen ejecutándola con éxito en ocho países a nivel mundial.

En nuestro país, desde el 2015 vienen aportando al desarrollo de más de 850 niñas, niños y adolescentes, y desde junio de este año, de la mano de Arca Continental Lindley, vienen trabajando con la comunidad de Pucusana para el crecimiento sano de las habilidades emocionales, conductuales, sociales y físicas de los participantes del programa FútbolMás Pucusana, quienes han logrado un proceso de transformación en conjunto con sus familias.

Con base en esta experiencia, especialistas de Arca Continental Lindley, comparten cinco beneficios que quizá no conocías y brinda este deporte a través de una guía correcta y creativa que también puede replicarse en casa y que fomenta la disciplina y los valores:

  1. Potencia su capacidad de toma de decisiones: al jugar una ‘pichanga’, un niño debe decidir continuamente entre hacer pases, quedarse con el balón y seguir corriendo o patear al arco, lo cual se traduce en una habilidad para ejecutar un análisis crítico rápido las circunstancias que lo rodean y ejecutar la mejor maniobra. Esto a su vez potencia la perseverancia, la confianza en sí mismo y su autoestima. En casa, es posible estimularlos al aportar en la toma decisiones respecto a las tareas del hogar.  Un ejemplo de esto es premiándolos con tarjetas de color verde ante sus aciertos -un color asociado a los comportamientos positivos- como una simulación a las reglas y uso de este elemento que se sigue en el futbol.
  2. Fomenta las habilidades sociales, de asertividad y trabajo en equipo: los miembros de un equipo de fútbol trabajan con el objetivo de ganar en el marcador, además de divertirse. Esto requiere de comunicación entre los jugadores para entender, por ejemplo, como se desarrollará una jugada y en un niño estimula su capacidad empática y de escucha activa. Asimismo, cada posición debe cumplir un rol y el resto del equipo debe confiar en que la cumplirá, lo cual genera en ellos un sentimiento de responsabilidad y de solidaridad al lanzarse en apoyo de otro jugador cuando este lo requiera para realizar una jugada exitosa.
  3. Refuerza la disciplina de su día a día: al hacer del fútbol un hábito en sus vidas es usual que sus jugadores quieran mejorar su desempeño. Un niño que desde pequeño juegue al fútbol de manera regular entenderá mejor la importancia de cuidar sus horas de sueño, llevar una alimentación saludable, organizarse para tener tiempo de entrenar y aprender nuevas maniobras. También estará más atento a seguir las reglas que le permitan seguir jugando ya que nadie desea una tarjeta amarilla. El hábito de usar una tarjeta amarilla se podría implementar también como elemento de aviso en el hogar, ante situaciones o acciones donde el niño puede mejorar, estimulándolo siempre a comprender que no es un castigo sino una posibilidad de mejora.
  4. Promueve los lazos comunitarios: Es durante la niñez y adolescencia que una persona tiene más tiempo y espacios para hacer deporte. Es en las pichangas, en la academia de futbol, los recreos y después de clases, que un equipo puede convertirse en una familia y aquel que recibe tus pases y anota los goles puede convertirse en un gran amigo y aliado para esos momentos fuera de la cancha.
  5. Los mantiene saludables: durante un partido, un jugador debe correr mucha distancia a distintos ritmos, lo cual a la larga mejora su capacidad pulmonar y su salud cardiovascular. El fútbol es conocido por desarrollar los músculos, desarrollar velocidad, fuerza y coordinación entre piernas y lo que perciben los ojos. Es posible invitar e inspirar a los hijos a seguir reforzando sus capacidades deportivas, saliendo a correr o haciendo ejercicios en pequeñas series junto a ellos, por ejemplo, los fines de semana.