“Chinchero: comedia de equivocaciones”… Por: Octavio Huachani Sánchez

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Lima, 14 marzo 2017 (peruinforma.com / escrito por: Octavio Huachani Sánchez).-

Las continuas marchas y contramarchas de las autoridades en el tema Chinchero no solo mantiene un indeseable desconcierto entre la población sino que, además, muestra una imagen de desgobierno que se manifiesta en casi todas las encuestas.

Cuando el gobierno firmó la adenda señaló el Estado se había  ahorrado 500 millones de dólares. Sin embargo, para el ex ministro de Economía y Finanzas Alonso Segura esto no fue así. “Esos intereses realmente nadie se los hubiese aceptado, porque surgen de una suerte de pirámide financiera. Lo que vino después es lo controversial”, indicó el ex funcionario.

Para el contralor general de la República, Édgar Alarcón, la adenda del proyecto aeropuerto Internacional Chinchero registra varios riesgos que pudieron ser revisados por la Contraloría antes de firmarse la modificación. “No debió firmarse”, dijo.

Pese a ello el presidente declaró: “Chinchero va” contra viento y marea.

Esta disposición del Gobierno generó el rechazo en un importante sector de la opinión pública y provocó la renuncia de Patricia Benavente, como presidenta del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de uso Público (Ositrán). Además porque los directores Alfredo Dammert Lira y Antonio Balbuena Vela quien habían firmado con ella una moción de rechazo a la adenda retiraron sus firmas. (Días después Dammert y Balbuena firmarían otra moción dando conformidad a la adenda).

Cronológicamente lo ocurrido con la adenda del aeropuerto de Chinchero en Cusco, el Gobierno ha tenido marchas y contramarchas que no le hacen ningún bien a la seriedad y responsabilidad con que debería actuar en un proyecto de tal envergadura.

Cuando el ministro Alfredo Thorne anunció -en diciembre del 2016- que la adenda se firmaría el 31 de enero; el ministro Vizcarra postergó la fecha por todas las críticas que generó dicho anuncio y por una carta de la comisión Lava Jato del Congreso.

Empero, el Gobierno siguiendo su estrategia de idas y venidas, firmó la adenda el 4 de febrero.

Pero cuando la Contraloría anunció que estaba realizando una auditoría de cumplimiento, el vice presidente Martín Vizcarra decidió curarse en salud y anunció que no harían ningún desembolso de dinero hasta tener el visto bueno de la Contraloría.

Pero el ministro de transportes y comunicaciones fue más allá y envió una solicitud al consorcio Kuntur Wasi para suspender el contrato y la adenda hasta que culmine la labor de la Contraloría.

Estas marchas y contramarchas han provocado que el pleno del Congreso apruebe la interpelación a Vizcarra.

Pero eso no es todo. El contralor anunció que entre las sugerencias que podría contener su informe final estaría la anulación del contrato.

Lo peor es que este asunto ha mostrado a un gobierno dubitativo con un ministro y primer vicepresidente temeroso de las decisiones que adopta.