“Castañeda en su exacta dimensión”… Por: Octavio Huachani Sánchez

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Lima, 20 marzo 2017 (peruinforma.com / escrito por: Octavio Huachani Sánchez

Nadie duda que estemos ante uno de los desastres naturales más terribles de las últimas décadas.

Lo que está en duda es la eficiencia de muchos alcaldes que no supieron actuar con actitud previsora ante sucesos que, en muchos de los casos, se han repetido en los mismos lugares.

Uno de los más criticados es el burgomaestre de Lima, Luis Castañeda Lossio, porque ante cada desastre hizo declaraciones que, literalmente, dejaron mudos a los periodistas.

¿Qué pasó con el (según sus adláteres) alcalde más eficiente en la historia de Lima?

Justamente en la búsqueda de alguna respuesta a esta interrogante, nos encontramos con un documento elaborado por la Subgerencia de Defensa Civil de la MML en el 2015, que en su parte medular señala: “(…) se reconoce que los desastres son la manifestación de un proceso continuo de construcción de condiciones de riesgo. (…) La recurrencia y severidad de los huaicos, y la generación de condiciones de riesgo (…) pone de manifiesto la necesidad de ubicar el tema en la agenda política de los distintos niveles de gobierno (…) que permitan gestionar los procesos de prevención, reducción, respuesta y rehabilitación que conforma nuestro plan de contingencia”.

¿Entonces qué sucedió?

Ante esta nueva pregunta regresamos a la portada y nos percatamos que el título del documento en mención rezaba: “Plan de Contingencia Metropolitano ante TSUNAMI 2015-2019”.

Surge entonces otra pregunta: ¿Qué tienen que ver los Tsunamis con los huaicos?

Porque los huaicos, lo sabemos todo, son ocasionados por el desborde los ríos debido a lluvias torrenciales mientras los tsunamis ocurren por el desplazamiento de grandes masas de  aguas en el mar. Además, las frecuencias de ocurrencias son diferentes y nosotros estamos lejos, muy lejos de parecernos a países como Japón.

Del dicho al hecho

El 1° de Abril de 2015 el titular de la municipalidad de Lima, Luis Castañeda Lossio, se presentó ante la Comisión de Vivienda y Construcción del Congreso de la República, para dar a conocer las acciones desplegadas por su representada tras la caída de huaicos en Chosica y Chaclacayo y, de paso, sustentar el pedido de ampliación del presupuesto que estaba solicitando. Señaló que los gobiernos locales cuentan con presupuestos muy limitados y que en el caso de Lima Metropolitana, el presupuesto que recibe anualmente es el más bajo de todo el país en términos de recursos por habitante.

“Es fundamental fortalecer la prevención y para ello se necesitan recursos que pueden ser asignados mediante un fondo de contingencia que permita su utilización rápida, sin trámites burocráticos y de manera eficiente”, manifestó LCL poniendo voz trémula que convenció a los parlamentarios que, como señalamos líneas arriba, le aumentaron el presupuesto de 3.9 a S/ 34 millones de soles.

Jugada maestra

Ya con los 34  millones de soles asegurados Castañeda no tuvo mejor idea que elaborar un Plan de Contingencia e incluir en el mismo a los tsunamis para poder destinar, sin caer en la malversación, 29.9 millones en la construcción de obras que de ningún modo tenían la calidad de urgentes, como la “vía peatonal” a orillas de la Costa Verde y el mejoramiento del malecón de la Costa Verde que dicho sea de paso, no nos protegen de los tsunamis.

 ¿Y los s/4.1 millones restantes?

Según el portal de  transparencia Económica del MEF, la Municipalidad de Lima no ha ejecutado ninguna obra para el encauzamiento y protección del río Chillón, mejoramiento de la defensa ribereña del mismo río; la creación de un muro de defensa en el río Huaycoloro o la instalación del servicio de protección contra inundaciones del río Lurín. Es decir nada de nada.

Hace pocos días ante la caída del puente “Talavera” ubicado entre los distritos de San Juan de Lurigancho y El Agustino el alcalde de Lima Castañeda se animó a dar un balance sobre los desbordes de ríos que se vienen registrando en la capital: “Diría que estamos en una situación bastante difícil” sostuvo, para luego agregar que no es posible predecir la fuerza de los huaicos porque a veces la naturaleza supera a la ingeniería.

De inmediato los especialistas le salieron al frente para responderle que ningún puente puede tener siete años de vida  si está bien diseñado. Pusieron como ejemplo el Puente de Piedra que fue construido en 1610 o sea hace más de 400 años.