“Carta abierta al Presidente Martín Vizcarra”… Por Octavio Huachani Sánchez

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En nombre de los más de tres millones de adultos mayores que  vivimos en el país, muchos a duras penas, nos dirigimos a usted para expresarle nuestros respetos y apoyo incondicional a su gestión. Nosotros formamos parte de ese 65% de peruanos que aprueba la labor que viene desarrollando desde que asumió el cargo como la presidencia de la República.

En ese sentido queremos recordar sus palabras cuando hace pocas semanas, usted sostuvo que su gobierno estaba poniendo énfasis en la lucha contra la corrupción porque dicho delito afectaba a los más pobres y el objetivo final es mejorar el nivel de vida de los peruanos.

En esa oportunidad lo aplaudimos e igual lo hicimos cuando en el mes de abril último, comentó que se debería priorizar el trabajo en conjunto entre todas las entidades del Estado para combatir la pobreza, luego que el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) revelara que el último año aumentó la pobreza monetaria por primera vez en el presente milenio.

Esas cifras del INEI son ciertas, señor Presidente. Y lo más lamentable es que los afectados son personas ancianas, y muchos de ellos que han dedicado la mayor parte de sus vidas trabajando con la esperanza de vivir una vejez digna.

Nosotros, a partir del año 2000 hemos visto como nuestra pensión empezó a envejecer junto a nosotros, a envejecer y a empobrecerse a nuestro lado. Desde entonces todos los gobiernos dejaron correr la pelota para dejarla en el campo del próximo presidente: Valentín Paniagua, Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala y Kuczynski, nunca se acordaron de nosotros. Uno fallecido y el resto con graves problemas judiciales ahora contratan costosos estudios de abogados para que los defiendan.

¿Y a nosotros, señor Presidente, quien nos defiende?

Somos más de 500 mil pensionistas de la 19990 los que acudimos a usted para solicitarle que voltee sus ojos hacia los ancianos. No buscamos ojos piadosos, sino ojos de justicia.

Hemos apoyado de manera unánime las reformas contenidas en el Referéndum porque estábamos convencidos de la necesidad de un cambio radical que nos sacara del marasmo en que nos encontrábamos sumidos todos los peruanos.

Pero también porque esperamos que esos cambios nos alcancen.

Señor Presidente desde hace más de 18 años los jubilados venimos recibiendo la mísera suma de 415 soles mensuales suma que con el descuento del 4% para EsSalud se reduce a S/.398.40 por mes ¿Usted cree que una persona, por modesta que sea, pueda vivir con apenas 13 soles diarios?

Nuestra Constitución señala que todos tenemos derecho a la igualdad ante la ley, de oportunidades y de trato.

Pero no es así. Nosotros para acceder a una pensión de jubilación tenemos que demostrar como mínimo haber laborado 20 años mientras que un mandatario solo debe tener 5 años de gestión en Palacio de Gobierno para gozar de una pensión de S/15.600 mensuales.

Eso sin contar que además tienen “derecho” a una oficina, cinco plazas administrativas, un monto por concepto de gasolina, de un seguro médico privado, un automóvil y seguridad de por vida.

Bien por ellos.

¿Pero entonces cuál es la igualdad que pregona nuestra Constitución?

¿Acaso los jubilados somos peruanos de segunda clase y ocupamos el últimos nivel de las consideraciones?

El 27 de setiembre de este año, la Comisión de Trabajo y Seguridad Social aprobó, por unanimidad, el dictamen del proyecto de ley que declara de interés nacional el establecimiento progresivo de una pensión mensual equivalente a una remuneración mínima vital (930 soles) para los pensionistas pertenecientes a los regímenes de los decretos leyes 19990 y 20530.

Esta propuesta, que debe ser aprobada por el Pleno, beneficiaría a más de 500 mil pensionistas de la 19990 y alrededor de 100 mil jubilados de la 20530.

En ese sentido apelamos a su Despacho para que luego de su aprobación en el Congreso usted la promulgue. Será un acto de justicia para muchos jubilados que solo ansiamos transitar con dignidad el último tramo de nuestras vidas.

Tenemos puestas todas nuestras esperanzas en usted por una simple razón:

Usted, señor Presidente, proviene de una familia muy modesta. Su señor padre don César Vizcarra en su niñez y adolescencia padeció una paupérrima condición económica durante una larga temporada.

Pero él como buen moqueguano logró superar los obstáculos y en base a su esfuerzo llegó a ocupar importantes cargos en la vida política del país e incluso el municipio de Mariscal Nieto lo declaró Hijo Ilustre de Moquegua.

Señor Presidente, estamos seguros de que su señor padre se sentirá orgulloso cuando se entere que usted hizo justicia a una población frágil, modesta pero noble y que pese a tantos desencantos aún mantiene la esperanza de alcanzar justicia.

Una justicia que está en sus manos.