49.8% de trabajadoras de Gamarra han sido víctimas de violencia

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Uno de los principales centros comerciales en la industria textil de Sudamérica es el Emporio Comercial de Gamarra (ECG), el cual alberga a más de 8 mil establecimientos minoristas dedicados a la venta de prendas de vestir y donde trabajan más de 16,480 mujeres como vendedoras. A nivel nacional, se destaca que 64 de cada 100 mujeres integran la principal fuerza laboral de la población económicamente activa.

Sin embargo, la Violencia contra las Mujeres (VcM) tampoco es lejana al sector textil en el Perú. Este problema recurrente ha generado que el 49.8% de las vendedoras del ECG haya sido agredida por su parejas o expareja en algún momento de su relación, ocasionando el aumento de morbilidad (daño físico y psicológico) y como consecuencia negativa la disminución de sus competencias de ventas.

Estas cifras han sido estimadas en el estudio: “Efectos de la violencia contra las mujeres en la morbilidad y las competencias de las vendedoras en el Emporio Comercial de Gamarra – 2017” de Jesús Chirinos Chávez, becario del Programa de Becas II para Tesis de Grado sobre el “Impacto de la violencia contra las mujeres en las empresas” convocado por el Instituto de Investigación de la Facultad de Ciencias Administrativas y Recursos Humanos de la Universidad de San Martín de Porres USMP y la Cooperación Alemana GIZ a través de su Programa Regional Combatir la Violencia contra las Mujeres en Latinoamérica – ComVoMujer.

En este estudio, realizado a 287 vendedoras en el ECG, reveló que en el último año el 26.6% ha sufrido VcM, con un promedio de 19.6% de ataques al año, de las cuales sólo el 36.6% ha solicitado apoyo o atención, principalmente a familiares y amistades. De esta manera, se estima que 9 de cada 10 mujeres sufrió algún daño emocional, 8 de cada 10 algún daño físico leve y 7 de cada 10 algún daño físico grave.

Las agresiones se han realizado en el hogar donde un 39% corresponde a amenazas e insultos y un 23% golpes, un 12% recibió amenazas o insultos por teléfono en el trabajo y un 12 % cuando el agresor se presentó en el trabajo para acosarla. Finalmente, un 20% denunció relaciones sexuales no consentidas.

Según el reporte, las vendedoras agredidas tuvieron más depresión (1.2 veces más), se sintieron más enfermas o con dolores (1.2 veces más), tuvieron más moretones, caídas o cortes (1.4 veces más), más fracturas (1.6 veces más) y sufrieron más accidentes con daños físicos (2.5 veces más), en comparación con el grupo de trabajadoras que no sufrieron VcM

MEDIDAS

Los daños visibles de la VcM en las empresas del ECG han impactado negativamente en las competencias de ventas de las trabajadoras; por ello, se deberían de incorporar políticas organizacionales de prevención y equidad de género, estableciendo rutas de apoyo a las mujeres en casos de violencia y designar a algunas trabajadoras que puedan detectar signos de VcM en sus compañeras.

Además, es importante fomentar un clima laboral de confianza y respeto, brindando talleres de capacitación a las trabajadoras sobre empoderamiento personal, roles de género, equidad y prevención de la VcM. Asimismo, brindar talleres de capacitación a las parejas de las trabajadoras, así como a los trabajadores de la empresa, sobre nuevas masculinidades (capacitaciones o talleres para minimizar las desigualdades de género).
Finalmente, se recomienda formar alianzas con ONG’s y Centros de Emergencia Mujer, para derivar y atender los casos oportunamente, realizando campañas de sensibilización sobre VcM dirigido al público del ECG, con lemas alusivos a la prevención de violencia y al rubro textil.